Sobre AYRIE

AYRIE nació con un propósito: crear el Kit Ratoncito Pérez más especial para convertir la caída del primer diente en una experiencia mágica para toda la familia.

Hay momentos en la infancia que solo suceden una vez.

La primera palabra. El primer día de colegio. La primera bicicleta. Y, cómo no, la llegada del Ratoncito Pérez.

En AYRIE creemos que esos pequeños momentos son los que, con el paso de los años, se convierten en los recuerdos más valiosos de una familia.

Todo comenzó de una forma muy sencilla.

Somos padres de mellizas y, cuando se acercó el momento de la caída de su primer diente, buscamos una experiencia que estuviera a la altura de la ilusión que sentíamos. Encontramos puertas, pequeños accesorios y diferentes ideas, pero ninguna conseguía transmitir toda la magia que imaginábamos para una noche tan especial.

Así nació AYRIE.

Lo que empezó como una búsqueda personal fue creciendo poco a poco hasta convertirse en un proyecto lleno de ilusión.

Durante meses diseñamos, probamos, cambiamos materiales, buscamos proveedores, mejoramos cada detalle y pensamos una y otra vez cómo conseguir que la visita del Ratoncito Pérez se convirtiera en una experiencia inolvidable para toda la familia.

Cada elemento del kit tiene un propósito.

La puerta mágica, la escalera, el buzón, las pequeñas huellas, la moneda, el certificado de visita y el audiocuento forman parte de un mismo ritual pensado para despertar la imaginación de los más pequeños y crear recuerdos que permanezcan para siempre.

Pero AYRIE nunca ha querido ser únicamente un producto.

Nuestro sueño es crear experiencias que acompañen a las familias en algunos de los momentos más especiales de la infancia. Experiencias que emocionen, que despierten sonrisas y que, muchos años después, sigan recordándose con cariño.

Porque los niños crecen muy deprisa.

Y creemos que hay recuerdos que merecen vivirse despacio.

Este es el primer capítulo de AYRIE.

Esperamos que muy pronto también forme parte de vuestra historia.